diumenge, 8 d’abril de 2012

¿Por qué necesitamos una nueva moneda?

¿Por qué inventar una nueva moneda si nuestro dinero oficial parece ser idóneo para su función?
Porque que en nuestro sistema monetario convencional está la raíz de la mayor parte de la miseria, el sufrimiento y los problemas que enfrenta la Humanidad. También es el principal factor a la base de la crisis ambiental que enfrentamos.Los sistemas de dinero que utilizamos no son neutrales, ni  apartidistas, ni servicios prestados por nuestros gobiernos. Se trata de un “servicio” provisto por instituciones financieras privadas (bancos), específicamente para su propio beneficio en lugar de para aquellos que lo utilizan. Nuestros sistemas monetarios convencionales sólo funcionan para los que ya tienen dinero, marginando a los demás. También son el combustible que impulsa el imperativo de crecimiento de nuestras economías, lo que obliga a todes a competir y a enfrentar las consecuencias desastrosas para la salud de nuestro planeta.El principal problema con el dinero convencional es que “existe”, o por lo menos nos sentimos alentades por los bancos comerciales a creer que existe, ¡para que nos lo puedan “prestar” a un precio! Como tal, tiene que ser creado y distribuido y en una cantidad restringida y controlada, además. Cuando el dinero comienza a existir, esto es, cuando los bancos comerciales conceden préstamos, cada unidad existente se basa en una unidad de deuda. Esto determina una cantidad de dinero, que no tiene nada que ver con la cantidad de dinero que la gente necesita para vivir una vida digna. Ese dinero también se basa en la especulación, ya que se presta con la condición de que será devuelto en el futuro con interés.A pesar de toda la parafernalia electrónica moderna, nuestros sistemas convencionales de dinero son una reliquia histórica. Son los últimos días de un valor equivalente al respaldado por el ganado o el oro. El sistema monetario basado en la deuda, ha sido desarrollado por la revolución industrial, para proporcionar una oferta de dinero en rápida expansión, que no podría ser proporcionado por un sistema monetario basado en la cantidad de metales preciosos. Esto introdujo dinero intangible que como el antiguo dinero “duro” no existía, y sin embargo la gente seguía tratándolo como un bien comerciable. El dinero que realmente “existe” puede ser acumulado como cualquier otra mercancía. También puede ser robado, comercializado, recogido, destruido y perdido. Su distribución no se basa en la entrega de un valor real a les demás, sino en la capacidad de la gente de “hacer dinero”. El dinero convencional no tiene restricciones y siempre se fuga de donde fue generado y es necesitado, hacia los “centros de dinero”.El CES niega este paradigma, al reconocer que la revolución electrónica ha eliminado la necesidad de intermediarios en el intercambio. Nunca antes en la historia de la humanidad había sido posible registrar con precisión quién aporta un valor a quién. Ahora que esto es posible, ya no hay necesidad de un dinero “existencial”, el dinero puede, por fin, medir realmente el valor de un servicio y basarse exclusivamente en el valor del esfuerzo de la gente para les demás. El dinero es información -una unidad de medida- no una cosa.Si el dinero no necesita existir como cosa, tampoco necesita ser fabricado ni distribuido. La gente va a ganar dinero exclusivamente sobre la base de su entrega de un valor real a otros, no a través del cobro de intereses, o la especulación en los mercados de dinero ni en ninguna otra que no sea la entrega a otro de un valor real.
El dinero que no existe, no puede ser escaso, pero nadie puede acumular más de lo que puede ofrecer. Nadie podrá tomar más de la producción social que lo que contribuye a ella, como hacen en nuestro sistema monetario actual. La riqueza se mantendrá en el lugar que se crea y se necesita, sin fugarse hacia los “centros de dinero”.

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